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EXISTIR·ES
Crear es existir. El resplandor. La infinita y abstracción extensión. Crear y creer nos permiten indagar en la propia profundidad. Pues los destellos sólo pueden ser vistos en la oscuridad, faro para la luz, para el existir.
EN LA PARADA
Un paso a la vez. Subir. Bajar. Subir. Arrancar. Frenar. Doblar. Cruzar. A mitad de cuadra a veces es lo ideal. Por algo en Buenos Aires es lo normal. Bajarse en la parada para volver a arrancar.

CANTÁ MALENA, CANTÁ
Sol tanguero de miércoles con Malena en el palco. No se trata de penas, ni de sombras, ni de olvido, ni de rencor. Ella disfruta cada nota, cada acorde, cada canción. Porque el tango vibra en un sólo cuerpo que no es el suyo. Ni el de los músicos. Ni el de su eterno amor. Es ese cuerpo. El cuerpo de un todos, que aunque no se sepa la letra, la tararea en el encuentro inesperado de una memoria colectiva. Un puente hacia los antepasados, que compartieron un 2x4. Malena canta el tango como todas y ninguna, porque es tan suyo como nuestra voz.

ESPERAR AL VIENTO
Noche en el patio de un recreo sin timbre. Un mate confidente de merienda y la mochila cargada con el cansancio de todo el día. Un nuevo miércoles que se va despidiendo. Bocinas. Banderas. Bombos. Humedad. Cánticos que se agolpan en la garganta de una realidad ya de por sí pegajosa. Salir a su encuentro o dejarse llevar. Ni una ni otra. Ser es estar. Respirar, compartir. Coincidir, discernir. Avanzar, a veces sólo es esperar. Como cuando se levanta el viento y se lleva con él, la humedad.

LA MITAD MENOS PENSADA
Mañana ligera. Desayuno agitado. Los pendientes del día arrancan en el escalón del colectivo. Una junta. Un parcial. Una obra. Una casa tan ajena y tan propia. Un jefe difícil. Una patrona hacendosa. Un profe exigente. El cansancio y envión acumulados, típicos del miércoles. Es la mitad. La proporción exacta entre el deber cumplido y los pequeños rayos de luz que se asoman anticipando la cercanía del viernes. El chofer frena de golpe. El chico de marrón tocó el timbre de la parada sin la anticipación suficiente. Se ve que se quedó colgado en la junta, en el parcial, en la obra, en la casa, en el jefe, en la patrona, en el profe... Se colgó en el barandal de la mitad menos pensada.

ULISES Y SUS PATOS
Miércoles lumínico. El lago siempre y casi nunca el mismo. Pasos a acelerado tiempo. Música en auriculares. Miradas fluidas. Y de repente… Ulises. Anónimo y expansivo. Dar es recibir. Con unos trozos de pan viejo y duro, Ulises nos regala el espectáculo del compartir. No sólo con sus patos, sino con el regreso de los recuerdos de la infancia, cuando alguien nos enseñó a darle de comer a las palomas, correrlas, tratar de atraparlas o simplemente saludarlas. En fin… Abrazos en el aire a quienes Ulises hoy, rescató de nuestros des-tiempos.

MIÉRCOLES CAYÓ EN DOMINGO
Madrugada entrada en cansancio, ilusión, exaltación. Cada paso pesa. Los ojos se llenan de alma y los latidos respiran. Peticiones varias: salud, trabajo, amor, paz, unión. Es que no es posible llegar solo. Se llega enlazado. Una cadena de abrazos viste la última cuadra que lleva al altar donde espera, con la alegría de quién anfitriona, ilumina su rostro al abrir la puerta de su casa. Una Basílica más, entre tantas, en un mundo que nos quiere hacer creer que solo domina la guerra. Pero la de Luján sonríe, porque este miércoles que cayó en domingo, los que llegaron tejidos entre brazos, derriban la mentira de un destino de clausura. El amor se aprende, el amor se elige, el amor es llegar con un otro.

VOLVER A CASA
Todos y ningún Miércoles. 19:30 hs. Buenos Aires. Avenida Santa Fe y Bullrich. La cena, los gastos, el jefe, la suegra, los mosquitos, la inflación, la demora del colectivo, subte o tren... Suena un cover metalero de los Auténticos Decadentes, levantás la mirada de la pantalla del celular: "La belleza de un encuentro casual, animándonos a jugar con nuestros niños ruidosos e intrépidos, que todos llevamos dentro".

Soy Mí

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